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Balmaseda y sus Órganos

LOS ORGANOS EN LAS IGLESIAS DE BALMASEDA

El Órgano es un instrumento musical frágil , sobre todo porque la maquinaria  interior es muy delicada. Con su aparejo exterior de madera y su sonido  potente nos da sensación de fuerza, pero lo cierto es que necesita de un mantenimiento constante.

Eso lo saben bien los organistas  que generalmente tenían  estipulado, además de tocar la música, encargarse de su cuidado  y recibir de forma  periódica,  la visita de un “ trotador” organero que realizase una revisión general.  Así, no solo se reparaban las averías más normales, sino que se actualizaba el instrumento  con las últimas innovaciones del sector.

En tiempos, la edad media de un órgano era de 70 años, y al cumplirlos debía de hacerse una restauración integral. Y esta restauración era siempre muy cara para las parroquias

Los organeros estaban en contacto con los Obispados, puesto que las parroquias no estaban autorizadas a gastos grandes. De ahí que la existencia y distribución de los órganos  haya respondido  a la estructura de la propia administración eclesiástica.  

Relación colectiva con el pueblo  

Aunque se encargara  a un constructor de prestigio, el órgano de cada iglesia y lugar  era obra de mucha gente especializada . En su construcción  colaboraban todos los artesanos del pueblo. La caja se encargaba a un entallador; todo lo metálico a un herrero, etc.   Mientras,  los albañiles  preparaban la ubicación  en la iglesia , el estrado , el balcón del coro, etc.  Y así era una empresa colectiva, para un uso también colectivo.

El Organista estaba, además,  muy insertado en la vida de la comunidad, ya que su trabajo acompañaba todos los momentos importantes de la vida: bautizos, casamientos y funerales.  Y algo muy importante en otras épocas, el organista sabía leer y a menudo servía  también como Maestro de  primeras letras.

Por ello era un empleado municipal, con sus derechos y obligaciones.  Desde 1650 era pagado por el ayuntamiento, mediante un contrato de tres años. Para ello realizan Escritura , a modo de contrato de trabajo, al comenzar sus servicios en la villa. Y como tal aparecía en los libros de Decretos municipales. Por regla general, el Ayuntamiento empleaba el remate  anual de los abastos y arbitrios  para pagar el salario de sus funcionarios. Y entre ellos al Organista.

 

 

Los Órganos de Balmaseda  

Mi primer contacto con las obras de Cavaillé - Coll, lo tuve en la localidad francesa de Saint Sever, en plena Gascuña del S.O. francés y no muy lejos de Mont de Marsan. La visita, realizada en 1998,  tuvo  como motivo la posibilidad de hermanar esta localidad francesa con Balmaseda, con ocasión del VIII Centenario de la villa en 1999. Es obvio que el hermanamiento -  que no tuvo lugar – se hubiera efectuado por el común de San Severino.

En la bella iglesia de la antigua abadía románica , sobresale el gran coro a los pies del templo y sobre él un magnífico órgano, construido por el creador de órganos francés que fue el más importante fabricante del siglo XIX.

Arístides Cavaillé – Coll  había nacido en 1811 en el seno de una familia del sur francés, fabricantes de órganos, cuyo padre le inculcó el amor por este instrumento. Trasladado éste a Montpellier, se radicaron de forma definitiva en Toulouse  en 1827.

Con 20 años, Arístides se interesó por las innovaciones técnicas de la época, que supo aplicar al órgano de la catedral de Lérida. En 1834 la familia se traslada a París, donde Arístides toma el mando del negocio familiar y lo hace crecer  enormemente.

Durante 60 años, la Casa Cavaillé – Coll construyó cerca de 550 órganos para 32 países. De ellos 50 eran para uso profano en salones, teatros y salas de conciertos. Todas las grandes catedrales de Francia y otras iglesias importantes contaban con un órgano de esta fábrica.

Así Saint Denis, Saint Sulpice (el más grande)  ó Nôtre Dâme  en Paris;  y en el sur Toulouse, Lourdes y Saint Sever ya citado. En el País Vasco trabajo también intensamente; fueron 20 y de ellos 8 en Bizkaia , para las grandes iglesias de Lekeitio,  Ondarroa, Orduña y tres en Bilbao.

 

Órgano de San Severino de Balmaseda

El actual  órgano de la parroquia de San Severino en  Balmaseda fue trabajado en esta empresa en 1892. Entonces ya estaba asociada con Charles Mutín que mantuvo la producción hasta la II Guerra Mundial. Fue por ello, un Cavaillé  – Coll montado por  Mutin  

Es un órgano de Sistema Mecánico, con una Disposición  en forma de dos Manuales de 56 notas, y un Pedaleo de 30 notas.

Fue Donación de D. Martín Mendía y Conde, indiano balmasedano que aportó 35.000 pesetas para su construcción.  

Fue organista titular D. Martín Rodriguez Seminario, eminente maestro que logró la plaza de titular en  la iglesia de San Severino, en 1901,  en un concurso al que concurrieron veintiún aspirantes más. Fue además compositor y contó entre sus discípulos, a D. Luis  Urteaga.

 

Murió en Balmaseda el 20 de Setiembre de 1961. La villa le honró con la Medalla de Bronce  y sus composiciones se escuchan  en muchos de los conciertos religiosos en San Severino.

 

Órgano del Convento de Clarisas de Balmaseda

El antiguo convento de Santa Clara, fundado  mediante el legado testamentario de Juan de la Piedra Verastegui  del año 1643, fue  bendecido por el Arzobispo de Burgos , el balmasedano  D. Enrique de Peralta y Cárdenas el día 31 de octubre de 1666.

El órgano actual data del año 1777 y fue montado  por Francisco Antonio de San Juan, que tenía taller en Logroño. Se ha mantenido intacto desde su construcción, conservando  todos sus tubos, así como los dorados y policromías  Es un aparato de bella factura con especiales dibujos de cabezas que lo hacen único en su estilo.

En esta iglesia, el órgano no preside el Coro, sin duda debido a ser el lugar de canto y oración de las monjas que habitaban el monasterio. Se instaló en el lado derecho  del mismo y en un  lugar casi privilegiado,  ya que queda enfrente de la entrada eclesial y se ve de inmediato nada más entrar al templo .

Tiene Sistema Mecánico  y una Disposición Manual de 45 Notas. El Pedal es de 7 pisas C – B; además de un Tambor  y 2 Pisas para ecos.

Sobre la mitad derecha del secretillo está escrito: “ Meyzo en Logroño, Fran. Antonio (X) San Juan. A gloria de Dios, año del Señor  1777 “.

En su base frontal están dibujadas unas curiosas caras, que casi dan miedo, con capirotes y grandes bocas en tonos grisáceos. Es lo más original de este instrumento precioso en aspecto y forma.

Aunque  Miguel Salaberría cita el órgano de los Padres Corazonistas, que es de 1942, hemos preferido dejarlo aparte para resaltar más el valor de los órganos de San Severino y Santa Clara que hemos  presentado.    

Notas :

Gomez Prieto , Julia .  “ Balmaseda , siglos XVI – XIX. : población, sociedad y economía “ D. F. B. , 1991.  Nota  pp. 215      

Salaberría, Miguel. “ Órganos de  Bizkaia “ publicada por la  D. F. B.  en 1992. Nota pp. 21.

 

FIRMADO :  Julia Gómez Prieto . Nov 2016

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